A falta de pan…

Algo de las ciencias Psi… y lo que se pueda de más.

El juego en D.W. Winnicott Febrero 5, 2009

Archivado en: psicoanalisis, terapia — afaltadepan @ 9:34 pm
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En “El juego”, Winnicott nos brinda una cita, maravillosa por cierto, de Milner. La copio textual:

Los momentos en los que el poeta primitivo que hay en cada uno de nosotros nos creo el mundo exterior, al encontrar lo familiar en lo desconocido, son quizás olvidados por la mayoría de las personas, o bien se los guarda en algún lugar secreto del recuerdo, porque se parecen demasiado a visitas de los dioses como para mezclarlos al pensamiento cotidiano. (Milner, 1957)

Ya con esta cita podemos pensar en varias cosas. Para empezar, en nuestro personal poeta primitivo, ese que seguramente nos susurra cosas seductoras al oido, que nos hace pensar locuras y desear cosas que podríamos tener rozándonos los dedos pero se alejan apenas sentimos el aire de eso que se acerca. Es ese poeta primitivo que nos permite llenar la cabeza de fantasías, ese que matiza nuestros recuerdos para darles el toque único que cada uno de nosotros le da.

En estos roces donde podemos “encontrar lo familiar en lo desconocido” es donde yo creo que podemos encontrar el juego. Ahí en el inconsciente, ahí en lo reprimido.

Winnicott sigue hablando a lo largo de su artículo y menciona a Klein, y el énfasis que le da al uso del juego. Es aquí donde creo que está mi parte débil. Tiendo a centrarme en el contenido. No en el uso. Así como se nos indica que lo que se dice del juego aplica tanto en niños como en adultos, pienso en el “juego de la asociación libre”, y la relación que se da entre analista y analizado, y en cómo a veces por estar escuchando cada palabra me pierdo del matiz tan rico que nos regalan los pacientes con el uso del contenido. Mi punto débil más concreto: la transferencia. Winnicott menciona la elección de palabras, las inflexiones de voz y el sentido del humor como parte del juego en los adultos. Yo a veces puedo usar estas tres cosas y establecer un link con el contenido de la sesión, con la historia de mi paciente, con su problemática actual, pero mmm… con la transferencia a veces me cuesta trabajo. Basta con escuchar a mi supervisor… pobre. Esta semana me habló de “limpiar la transferencia”, para poder llegar a los conflictos más profundos. Tal vez ese sería un juego nuevo en la sesión. Limpiar la transferencia.

El jugar tiene un lugar y un tiempo, jugar es hacer. Y hacer cosas lleva tiempo. Todo palabras de Winnicott. Para limpiar la transferencia entonces necesitaría también que yo me dedique a “hacer”, no sólo pensar o desear. Y también quiere decir que tal vez nos lleve un tiempo llegar a esa meta, que además entiendo como imposible, algo así como sacudir una casa en la mitad de una remodelación. Queda limpia por un ratito, pero el polvo cae de continuo. Y así es el análisis, el polvo no deja de caer, las experiencias no dejan de llegar, el aparato psíquico no deja de trabajar nunca, y eso incluye mecanismos de defensa, procesos primario y secundario, y fallas por supuesto. Así que hay mucho que hacer en el análisis. Hay mucho que jugar, y mucho en juego.

Mucho se ha dicho, se requiere análisis persona, supervisión, lectura y mucho estudio para poder analizar a alguien, pero también se requiere jugar, y eso casi nunca nos lo dicen. “Lo universal es el juego, y corresponde a la salud”, así que no podemos proclamarnos sanos si no somos capaces de entrar en el juego con nuestros pacientes. Al pensar esto en relación a la transferencia, sería como jugar a prestar(nos) para representar papeles, casi como en una obra teatral, si hoy me estan viendo como la madre, puedo jugar a ser la madre por un momento, pero necesito también la capacidad para ver que es jugar, y quitarme de ese papel vía la interpretación de la transferencia. Sólo así puedo jugar, ayudar y sanar.

 

Sobre la interpretación de los sueños en Freud Enero 18, 2008

Una de las cosas verdaderamente maravillosas de estudiar de nuevo, es que estoy releyendo o leyendo por primera vez muchos de los escritos de Freud. Esta semana leí Esquema del Psicoanálisis, de 1940, un resumen muy bueno de la metapsicología freudiana.

En la primera parte hay un apartado referente a la interpretación de los sueños, que encontré especialmente útil para la obra técnica. Me gustaría hacer un resumen y algunas puntualizaciones al respecto.

Se habla de que el sueño es algo normal en la vida de todos los seres humanos, sin embargo, como fenómeno, se parece mucho a la psicosis. Los sueños pueden ser muy confusos, ya que no tienen sentido alguno. Por eso a veces cuesta tanto trabajo narrarlos. Eso que nosostros recordamos cuando nos levantamos, o cuando queremos contarlo, no es el sueño tal cual, es una fachada, una máscara de lo que en realidad pasó por nuestra mente. Lo realmente apasionante de los sueños es que nos acercan al inconsciente casi como ninguna otra cosa… si, existen las ocurrencias, los lapsus, la asociación libre, pero nada como un sueño bien analizado en sesión. Nos da acceso al material reprimido, a lo más originario de nuestra historia.

Freud nos dice que hay dos ocasiones para la formación del sueño: una pulsión sofocada y los restos diurnos. La combinación de estas dos cosas nos da todos esos elementos que a veces encontramos revueltos en el sueño, una casa que es mi casa pero no lo es (¿no empezamos así muchas veces las descripciones de las cosas que soñamos?). Agarramos algo de nuestra vida cotidiana, de lo que nos pasa en el día y lo transformamos, tal vez un comentario, una canción en el radio, un programa de televisión, pasar por algún lugar donde jugabamos de niños, un pleito, una determinada comida… y lo mezclamos con nuestros recuerdos inconscientes. Con todos esos deseos prohibidos que de alguna manera no nos permitimos ni siquiera pensar, o que si los pensamos, nos hacen sentir culpables. Ahora que hay muchos tipos de culpa: puede ser que desee algo malo, dañar a alguien, tener algo que no es mío; o puede ser que desee algo que me produzca goce pero que no puedo aceptar frente a los demas, y aquí mi imaginación vuela, pero tampoco me puedo ventanear tanto.

El caso es que el sueño nos cumple esos deseos, de alguna forma, nos hace pensar que fueron ciertos por lo menos en ese momento en el que lo soñabamos y le da cierto alivio a esa parte de nuestra psique llamada Ello. Porque él participa mucho en el sueño… una memoria mucho más amplia que en el estado de vigilia, uso ilimitado de símbolos que tal vez no entendemos, memorias de nuestra primera infancia, y recuerdos casi arquetípicos.

El trabajo de interpretación de sueños en la sesión es muy ardua, a veces ni siquiera bastan esos 45 o 50 minutos para acabar de delucidar qué significó ese sueño. Y es un trabajo muy artesanal, en el que debemos prestar atención a cada detalle, y pedir ocurrencias al respecto. Necesitamos encontrar esos pedacitos de información que nos van a llevar al deseo original del cuál surgio el sueño.

Yo me quedaré fantaseando un rato en todas esas ocurrencias de deseos “incompartibles” que nos producen goce, que ya analizaré en mi propio analisis…

 

Vivir y Esperar Enero 11, 2008

Archivado en: Historias, terapia — afaltadepan @ 11:10 am
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Estar en la cuerda floja es vivir, todo lo demás es esperar.

                                                             K. Wallenda

Y bueno, si es cierto que muchas veces las emociones fuertes nos hacen sentir vivos. A mi cuando me pasa algo normalmente me quejo mucho en ese momento, pero al recordarlo o platicarlo después lo vivo como algo muy emocionante, como la sal y la pimienta de mi vida. Lo mismo me pasa con las cosas buenas, esas cosas extraordinarias que nos pasan: cuando he conseguido un nuevo trabajo, me he ganado un premio, me han dado un regalo que deseaba… Es como ¡WOW!

A veces, en sesión con algún paciente, escucho lo mismo, me dicen, la mayor parte de las veces, las cosas WOW de su vida, buenas o malas, los picos, y me cuesta mucho trabajo llegar a lo demás, a lo que le da base a los WOW’s. A la vida común y corriente, a la rutina, a los pensamientos repetitivos, a las rumiaciones que hacemos mientras manejamos, cocinamos, trabajamos, etc. Es difícil llegar a las fantasías y el pensamiento, a los recuerdos, cuando estamos viviendo en la cuerda floja todo el tiempo. Y eso es lo más importante de ver y de disfutar.

La sal y la pimienta no son nada si no hay a qué ponerselos. No vamos a vivir, a alimentarnos, a tomar fuerzas de la sal y la pimienta, sino del filete, de eso que sazonamos, de eso que es la vida y nuestra mente. Eso me hace pensar que tal vez a mi me gusta la espera de la que habla Wallenda, la espera que es la vida, la espera que te hace paciente, en dos sentidos, paciente en la capacidad de esperar y poder recibir lo que viene, y paciente dentro de la psicoterapia psicoanalítica.

 

La maravilla de poder hablar Diciembre 21, 2007

Archivado en: terapia — afaltadepan @ 9:42 am
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Algunas veces cuando estoy en sesión con algún paciente, me quedo callada por largos ratos. La gente normalmente puede hablar por largo tiempo, y eso ya ayuda. Sé que también hago mi trabajo, que les doy caminos nuevos para pensar su vida, pero también sé que les doy un espacio para poder decir muchas cosas que en “el mundo” no se pueden decir.

A veces podemos hablar de lo terribles que son estas fechas, sin el “Feliz Navidad!!!” de por medio; les doy un espacio para que digan que a veces se enojan con Dios o que están pensando dejar de creer en él, sin sentir miedo a la respuesta que se pueda recibir a esto; podemos hablar de cómo odian a su madre, o algunas cosas de ella, por mucho que esto parezca un cliché, y de cómo si se ponen celosos de las parejas de sus padres o de sus hermanos, como si fuera su derecho.

Ya con el hecho de poder poner en palabras, y afuera de nuestra cabeza los terribles pensamientos que a veces nos acechan, descansamos. Nos alivia, nos cura. Es la maravilla de poder hablar sin ser juzgados, en un lugar donde nada se oye mal, lo que nos empieza a curar. Es extraño tener una oreja a quien decirle esto, y luego darte cuenta que no sólo es oreja, que es una persona, y que no pasó nada por decir lo que piensas.

Y yo, la oreja, puedo tener la certeza de que aunque no sea el mejor día para mi, que aunque no esté especialmente brillante o creativa, los estoy ayudando. Estoy haciendo mi trabajo, estando siempre ahí, previsible, sin falta. Esa es gran parte de mi trabajo.